domingo, 11 de marzo de 2012


Esta escena es la primera del segundo acto cuando se muere Gregrorio. Salen conversando Generosa, Carmina, Paca, Trini y el señor Juan.  

Valoración de la obra

Esta historia nos parece muy original, aunque a veces algo pesada por sus escenas anticlímax. Encontramos muy interesantes a los personajes, ya que el autor profundiza mucho en su carácter y en las conversaciones que mantienen entre sí. Las relaciones, repletas de hipocresías, odio y promesas incumplidas, reflejan la sociedad humilde del momento, y forman una historia completa y muy verosímil.

Mensaje de la obra

En esta obra lo que más resalta es el fracaso y la frustración de varias vidas entrecruzadas, así como la imposibilidad del cambio. Tiene un mensaje principalmente negativo y pesimista. En la actualidad, se sigue dando esta desmoralización pero sin tanta pronunciación, ya que ahora la gente dispone de más recursos.

Simbolismo de la escalera


La escalera ofrecía un aspecto sucio y pobre; las puertas sin timbre, los cristales de la ventana sin lavar… Después de veinte años, se dieron algunos sutiles cambios: la ventana tenía cristales romboidales coloreados, y en la pared del segundo rellano, frente el tramo, podía leerse la palabra "QUINTO" en una placa de metal. Las puertas fueron dotadas de timbres eléctricos, y las paredes, blanqueadas.
Poco a poco las relaciones de los vecinos van evolucionando para mejor, aunque muy lentamente. La escalera es un símbolo de este avance social.

Protagonismo colectivo

El protagonismo colectivo son los diferentes personajes principales de la una misma obra. Cada uno de ellos tiene la misma importancia. En “Historia de una escalera” el protagonismo es colectivo, hay un vínculo que une estos personajes y es la situación económica, política y social. Todos viven en la época de la posguerra y sus malas situaciones generan conflictos y discusiones entre el vecindario.

Final de la obra

Este final nos da a entender que los personajes repetirán los errores del pasado, y que, aunque con algunas diferencias, todo vuelve a ser lo mismo.
Dentro de diez años es posible que la sociedad consumista haya obligado a los habitantes del edificio a adaptarse. Aun así, muchos de ellos tendrán las mismas ideas y opiniones, y no habrán cambiado demasiado.

Joven y señor bien vestidos

 Estos personajes sin nombre representan una nueva sociedad; oficinistas con más medios económicos se mueven por un claro patrón, el dinero, y aluden a elementos emblemáticos, como los coches, anuncio de la futura sociedad de consumo. Además, no demuestran ninguna solidaridad con los antiguos vecinos, cuyas viviendas desearían ocupar tras deshabitarlas.